Parques de Lima rumbo a la desaparición

Omar Zevallos Velarde   Diario Ojo - Lima   abril 2005

Biodiversidad de áreas verdes es poco conocida por los propios vecinos

El reloj marca las 5:45 de la mañana y el sol asoma por encima de las copas de los árboles y filtra sus primeros rayos por entre las ramas, mientras un interminable concierto de pájaros de diversos tamaños y colores salen de sus nidos.

Los enormes huarangos albergan una bandada de bulliciosos pihuichos (especie de loros pequeños y verdes) que se disponen a peinar el bosque en busca de comida y de alborotar el entorno; mientras los mieleros (pequeños pájaros de color amarillo verdoso) con su trinar típico salen de sus nidos, dejando a sus pequeños polluelos hambrientos para ir en busca de algunos insectos o semillas que les permitirán continuar con su ciclo vital.

Es la hora también de las archiconocidas palomas cuculí, junto a las rabiblancas y las tortolitas que bajan de lo alto de los árboles a escudriñar el pasto y los pequeños arbustos para hacerse de todo aquello que puedan comer.
Una hora más tarde, cuando el sol casi ha inundado el paño verde del bosque, los picaflores surcan por entre las ramas revoloteando en torno a las cucardas de rojo intenso que abren sus pétalos a la vida.

La tranquilidad de esta área natural de 12 hectáreas en que se extiende el parque Mariscal Castilla de Lince, nos transporta casi de inmediato a las reservas naturales que posee nuestro país, catalogado como uno de los diez países con mayor diversidad biológica del mundo y cuya existencia dependerá de una conservación adecuada, pero fundamentalmente de que los peruanos tomemos conciencia de la necesidad de su defensa.

Si tomamos en cuenta que un insignificante porcentaje de los peruanos que hacen turismo interno, ha visitado alguna vez una reserva natural protegida, entonces lo más cerca que estamos de conocer la importancia de estos espacios naturales se reduce a nuestros grandes parques.

Una megaciudad como Lima, que sobrepasa los 7 millones de habitantes, tiene un gran déficit de áreas verdes, y en el área urbana, apenas podemos sumar algunos parques de gran dimensión (como el Campo de Marte o el parque Mariscal Castilla de Lince, para no hablar de los parques zonales) y un solo distrito que conserva cierto equilibrio entre su densidad poblacional y sus áreas verdes, como es el caso de San Borja; los demás tienen pocos parques en sus jurisdicciones.

Censo de aves

Por eso, cuando el ornitólogo Oscar González nos comenta que sólo con un somero censo de aves que realizó durante un mes (lo ideal hubiera sido realizarlo durante un año) en el parque Mariscal Castilla de Lince, pudo determinar que allí habitan alrededor de 20 especies de aves silvestres en ese mes, ya que las aves migran y hay meses durante el año en que este número podría crecer.

Es sorprendente comprobar cómo la biodiversidad de las áreas verdes de Lima han ido cambiando radicalmente, no sólo por el crecimiento desmedido de las áreas urbanas sino por la constante contaminación; según González, entre 1860 y 1880, un biólogo inglés reportó a la Real Sociedad de Londres, la presencia del pájaro carpintero. Hoy desaparecido porque los árboles en los que habitaba ya no existen; o el gracioso Fringilo apizarrado que antes inundaba los parques limeños está extinto en la ciudad.

Curiosamente y a contrapeso, algunas aves han sido introducidas en la bulliciosa capital por traficantes de aves que alguna vez abrieron las jaulas y por ejemplo, los mieleros, aves típicas de la costa norte de Tumbes, se han adaptado muy bien a su nuevo hábitat.

Por todo ello, el Departamento de Recursos Naturales de la Universidad de Massachussets, ha puesto sobre el tapete la preocupación por el manejo de la fauna y la flora de las grandes urbes, ante el galopante crecimiento de la población en zonas urbanas y el impacto que tendrá en los pocos hábitat naturales que quedan y que son los parques.
Un desafío que en el Perú no termina de asumirse; pues a la vuelta de unos años quizá la jungla de cemento gane la batalla, bajo el amparo de algunas autoridades, a las pocas áreas verdes que aún se resisten a desaparecer.

RECUADRO

El "bosque" de Lince

Uno de los pocos pulmones naturales de la zona urbana de Lima, está ya sometido a los buldózeres y palas mecánicas para convertirlo en un encantador parque salpicado de losetas, luces y una laguna artificial, gracias a la febril imaginación de su alcalde César Gonzáles Arribasplata.

La larga lucha de un grupo de vecinos que se oponían a la obra, terminó con la aprobación de la Municipalidad Metropolitana de Lima; luego que a fuerza de presión popular se encargara un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que realizó el Instituto para la Protección del medio Ambiente VIDA.

Curiosamente, revela su director Arturo Alfaro, el EIA fue encargado y aprobado por la municipalidad de Lince, es decir, juez y parte, cuando en realidad debió ser aprobado por otro organismo independiente; eso, porque no existe una normatividad que reglamente este trámite.

En todo caso, si bien el estudio hace algunas sugerencias en el Plan de Manejo del nuevo parque, nada asegura que éstas se respeten, en tanto no haya un organismo que supervise las obras y se cumpla lo que los biólogos han recomendado.

Sin embargo, es verdad también que la Organización Panamericana de la Salud y otros organismos que luchan por una vida más saludable, recomiendan el uso de parques en zonas urbanas para mejorar la calidad de vida, haciendo que estos se integren a la comunidad; y según la ONG Vida, los funcionarios de la OPS que conocieron la maqueta del proyecto del parque Castilla, aprobaron los cambios. Y claro, una cosa es en maqueta y otra en la realidad.

CIFRA: 908 árboles existen en el parque Mariscal castilla de Lince.

CLAVES:
DEPREDADORES. Los gatos caseros son los principales causantes de la desaparición de muchos pichones de aves de los parques de Lima.

ESTUDIOS. No existen estudios completos sobre la biodiversidad de los parque de Lima Metropolitana.

LAGUNA. Las obras de la municipalidad de Lince en el parque Mariscal castilla, incluyen una laguna artificial con puente y pérgola, además de una góndola nupcial, violinista incluido.

ANFITEATRO. La ONG Vida ha recomendado controlar los decibeles de los shows que se vayan a realizar en el Parque Castilla.

COSTO. Unos 10 mil soles costó el estudio de Impacto Ambiental que realizó la ONG Vida sobre las obras que construyen actualmente el municipio en el parque Castilla.